Pensar en 2026 no es adelantarse al futuro,
es detenerse a elegirlo con conciencia. Porque más allá de las metas, los
planes o las expectativas, el verdadero reto es avanzar con intención, claridad
y responsabilidad sobre el impacto que dejamos en cada paso.
Hace unos días alguien me preguntó: ¿por
qué haces lo que haces para mejorar tu ciudad? La respuesta fue sencilla: “Debemos aspirar a tener
mejores espacios para vivir. Hay que reapropiarnos de lo que siempre fue
nuestro: las calles, los parques, la comunidad”. Entonces devolví la pregunta: ¿cuál es tu
propósito de vida? El mío es dejar una huella que trascienda e inspirar para
transformar, cualquiera que sea la posición.
Eduardo Galeano decía: “La realidad es real
porque nos invita a cambiarla y no porque nos obliga a aceptarla”. Siempre he creído que involucrarse es el
primer paso de toda transformación. Nada cambia desde la distancia; la realidad
empieza a moverse cuando decidimos ser parte de ella.
Este 2025 sumamos páginas a nuestra vida. Una
de mis vocaciones ha sido involucrarme para mejorar el presente. Hace unos días
detonamos el programa “México Bien Hecho”, de Comex. Porque cuando algo está
destinado a ser, no hay quien lo detenga. Así que avanzamos hasta su ejecución:
un mural, un parque y una comunidad pintando colectivamente. El resultado: Más
de dos mil personas beneficiadas y un espacio transformado.
Y es que, después de haberme aventurado en
la función pública, me queda una certeza: cuando la vocación de servir se ejerce con
sentido de trascendencia, el impacto permanece. Me considero un privilegiado por las
amistades que la vida me ha regalado en este camino. Hoy continúo con la serenidad
de cumplir cada misión que se presente.
Mahatma Gandhi hablaba de “hacer experimentos
con la verdad”, invitándonos a observar si el mundo cambia cuando nosotros cambiamos. En un presente convulso, lleno de ruido,
desinformación y prisas, debemos tener tiros de precisión en cada paso y en
cada elección. Acercarnos a fuentes adecuadas es también una forma de crecer,
de otra manera, estamos condenados.
Para alcanzar la evolución de las ciudades se
requieren mentes dispuestas a alcanzar la grandeza y la trascendencia. Nada
termina hasta el momento en que uno deja de intentarlo. Como diría Paulo
Coelho, “El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y
correr el riesgo de vivir sus sueños”.
Que sea un 2026 lleno de brillo, pero sobre
todo de sentido. Que el propósito sea tan claro y tan fuerte que logremos
decretarlo desde ahora. Es momento de atraer, de honrar nuestra esencia y de alinear
cada decisión con aquello que verdaderamente somos. No olvidemos que el universo premia la
acción: a quienes
se mueven, a quienes construyen y a quienes deciden ser mejores. ¡Felices
fiestas!
alexbaiz.ab@gmail.com
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